6 de mayo de 2010

Victoria estudiantil: Gabriel no desacató órdenes


Por Mariana Muñiz Lara

“Los estudiantes nunca nos levantaremos de una mesa de negociación y nunca cerraremos las puertas al diálogo”, declaraba con aplomo Gabriel Laborde, entre aplausos de estudiantes y profesores, en el pasillo del noveno piso del Centro Judicial de San Juan, a las 7:00 p.m., luego de que el juez José Negrón Fernández declarara sin lugar las solicitudes de desacato en su contra.
Una hora y media antes, la historia no era tan feliz, pero sí estaba cargada de emoción. El juez había citado a las partes a la sala 904 para las 5:30 p.m. Entonces, emitiría su fallo sobre las dos peticiones de la Universidad de Puerto Rico (UPR) para encontrar a Gabriel, presidente del Consejo General de Estudiantes del Recinto de Río Piedras y miembro del Comité Negociador electo en Asamblea General de Estudiantes para buscar acuerdos con la administración universitaria, incurso en desacato por desobedecer las órdenes dictadas en su contra en los casos de entredicho provisional e interdicto preliminar sobre el acceso al centro docente.
A la hora dispuesta, Gabriel entró a la sala; saludó a sus compañeros y compañeras estudiantes, y se dirigió al segundo banco, donde se encontraba su familia. Le dio un fuerte abrazo a su mamá y se limpió una lágrima con la mano derecha mientras se abría paso hacia los asientos de la parte demandada con la izquierda. Se sentó junto a sus siete abogados, con temor en su semblante, pero mirada decidida. Su papá permanecía cabizbajo, mientras su mamá tranquilizaba a su hermano, acariciándole la espalda. La sala iba llenándose de estudiantes y, aun más, de profesores y profesoras con caras de preocupación; rostros desconcertados de personas que no entendían cómo era siquiera una posibilidad que un joven se enfrentara a multas y cárcel tan sólo por ostentar el cargo de presidente del Consejo durante una huelga universitaria.
A las 6:30 p.m., la sesión no había comenzado. En medio del ambiente tenso, Gabriel entraba y salía del salón. De camino, se detenía a apretarle la mano a su mamá, quien más tarde estaría indicándole a la prensa lo orgullosa que estaba de la rectitud y la determinación de su hijo y de lo confiada que estaba en que los reclamos estudiantiles eran justos y beneficiaban a todos y todas.

La orden
Quince minutos más tarde, entró el juez. Se disculpó por la tardanza, aduciendo a que estaba ponderando el contenido de los expedientes. Procedió a leer su orden. Comenzó exponiendo las órdenes que la Universidad alegaba que había desacatado. Con tono serio, mirando a Gabriel y pronunciando con más fuerza las palabras “este tribunal le ordenó”, dijo que la orden del entredicho provisional del 22 de abril lo obligaba a permitirle la entrada al Recinto a toda persona y a cesar toda conducta violenta, y que la del interdicto preliminar del 30 de abril le exigía ejercer sus prerrogativas para que quienes estuvieran participando del paro no obstruyeran la entrada, no incurrieran en violencia o daños a la propiedad y no intimidaran a quienes desearan entrar.
“Se le dio a Gabriel Laborde la oportunidad de presentar la prueba con la que mostraría causa por la cual no deba ser encontrado incurso en desacato” y determinó no presentar prueba, explicó el juez. La tensión aumentó unos segundos.
“En este momento, no hay prueba en autos que nos permita concluir que Gabriel Laborde haya desacatado la Orden de Entredicho Provisional o la Orden de Injunction Preliminar”, resolvió Negrón Fernández. Se escuchó un suspiro de alivio grupal y los rostros se iluminaron. La audiencia se aguantó las ganas de aplaudir.

Vista mañana
El juez continuó advirtiéndole a los abogados de la Universidad que los anejos que presentaron en su solicitud eran suficientes para establecer que tenían un caso “prima facie”, pero no para establecer el desacato en sus méritos. No obstante, señaló una vista para mañana, a las 10:00 a.m., en la misma sala, para que la Universidad pueda presentar evidencia de que, en efecto, Gabriel no ha cumplido con las órdenes. Esta prueba podría incluir testimonios de decanos.
Uno de los abogados de Gabriel, Juan Santiago, expresó que estaban complacidos con la resolución y que mañana presentarían argumentos de Derecho sobre el trámite irregular que ha seguido la institución a lo largo del litigio contra el joven y se opondrán a que la UPR presente evidencia cuando ya sometió su caso. Someter el caso significa que la parte desfiló toda la prueba que tenía y se atiene a lo que el tribunal resuelva con ésta.

Dos victorias
Tras recibir la orden, Gabriel salió airoso por el pasillo de la corte. Quienes fueron apoyarlo, quienes apoyan la lucha estudiantil, no lo aguantaron más. Aplausos y más aplausos. “Hoy, los estudiantes hemos tenido dos victorias”, dijo Gabriel en referencia al no ha lugar de los desacatos y a que la presidenta de la Junta de Síndicos, Ygrí Rivera, luego de tres semanas de peticiones, había accedido a reunirse con el Comité Negociador y, en esos momentos, debía estar sentada con ellos.
“Estamos un paso más cerca de culminar el conflicto. Sigue en manos de la Junta de Síndicos terminar la huelga negociado”, señaló Gabriel y le recordó a los síndicos que negociar significa ceder de parte y parte. 

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